Ver y mirar.
Vemos continuamente y miramos a menudo.
Con los años cada vez vamos acotando más, cuáles son las cosas que vemos y cuáles son las cosas que miramos.
Unas son interesantes y otras, simplemente, están.
Cuando veo cómo Pedro mira los rayos de luz que iluminan su mano, cómo admira el movimiento de sus dedos, cómo presta atención al hecho de ser él quien coordina esos movimientos, cómo salta y se emociona, cómo reposa y vuelve a observar... no puedo evitar pensar cuánto debo perderme cada día con tanto ver y tan poco mirar.
Hoy María ha querido ser detective. La iniciativa no ha sido mía, ha surgido porque amenazaba lluvia y ha tenido que ponerse gabardina. En seguida ha pensado que podía dar mucho de sí. Quería ser detective. Y así ha sido.



























